Esta ciudad es apabullante, a cada paso va dejando sobre la piel una nota sombrìa...la incertidumbre se cuela por los poros y quedamos absortos ante los ojos de otros que nos miran con indiferencia; incluso, todas las mañanas al mirarnos frente al espejo y disponernos a transitar por esas calles tan desoladas como nuestro rostro y lanzarnos en una carrera desbocada desbocada que nunca llega a su fin, experimentamos la muerte a cada rato.
Entonces, no queda sino preguntar: ¿què me hace quedar en èste lugar donde veo transitar fantasmas propios y ajenos en un cìrculo inconcluso?...Esta ciudad es gris pero a veces subyacen tonalidades que se cuelan por los resquicios de èste imperio de asfalto...pero son sòlo eso, instantes fugaces.
Y parece ser que al llegar a la casa luego de transitar por esas calles en las que se ve de todo, haciendo lecturas de cada uno de esos personajes, histriones en el escenario deplorable de la vida, nada hubiera pasado....me encuentro en una profunda soledad frente a un montòn de hojas y libros sobre un escritorio...cuatro paredes que perpetùan el estado en que me encuentro, presenciando la humedad del centro de la ciudad, el frìo nocturno que me dice: estàs aquì, sin escapatorio en una ciudad gris destinada para ti.
Es entonces, cuando me pongo a pensar que en esa infinidad de rostros que veo todos los dìas, se puede notar tristeza, rabia, violencia, soledad exasperante y a veces risas y carcajadas..a veces, sòlo a veces. ¿POR QUÈ? siempre me he preguntado ¿por què reìmos en un mundo habitado por fantasmas de tristeza y desolaciòn?...tal vez sea para opacar el miedo, la melancolìa, tal vez sea una màscara màs de las que nos podemos a diario; por eso, pretendemos fingir que habitamos en un dìa soleado y carnavalesco; de ahì que al posarse la tarde, volvamos a encontrarnos con lo que somos y experimentemos una sensaciòn inefable de desconcierto.
Està ahì, latente, el sinsabor de la noche que presagia la muerte a medida que observo por la ventana la inmensa cidad iluminada por pequños puntos blancos y naranja...una ciudad que me ha visto crecer e incluso perdereme por rutas intransitadas...no me ha brindado muchos beneficios pero no me ha dejado morir...
Esta ciudad se parece a tantas otras...tristezas, carnavales efìmeros, lluvias rapaces; pero a la vez es mìa...Es la ciudad en que habito por muchos años y que ni siquiera conozco. A lo lejos veo un farolito con una luz tenue que se puede distinguir en medio de la calle desolada; entonces, ese panorama, me produce una risita interior que llega hasta lo màs profundo.
No sè què es lo que pasa, puedo sentor que no estamos tan solos, que no existe la plena oscurdad y algo curioso, nunca he experimentado vivir en tinieblas...por algo, esta ciudad es gris...ese constante titileo presagia un furturo, que algùn dìa, no sè cuando, las cosas han de cambiar.
Vivir en gris es conflictivo, pero no del todo desalentador, podemos decir que experimentamos el placer y el desconsuelo, conocemos de crudas realidad y de sueños. La combinaciòn de esos dos colores: blanco y negro està impresa en nosotros mismos. Somos volubles, cambiantes, hay dìas que cargamos una felicidad inusitada que no se sabe de donde proviene; otros, cargamos a cuestas un dolor infranqueable, pero no podemos decir que somos una sola cosa...somos tanto y tan poco.
Un cùmulo de sensaciones, temores y esperanzas que vienen a confluir en una ciudad igual de cambiante que nosotros mismos, que nunca acabaremos de conocer a pesar de vivir tanto tiempo en ella, que no se sabe en què camino o atajo nos asalte de ipso-facto y nos de las respuestas que tanto esperamos. Entonces, nos encontraremos mudos porque ya no habrà nada de què hablar ¿para què hacerlo, ante la ironìa y mordacidad de una ciudad que ya no admite palabras, sòlo silencios?
Asì, sòlo bastarà cerrar los ojos, dejar la mente en blanco y no pensar en nada...esperar el nuevo dìa, volver a vivir o al menos intentarlo, para luego morir y asì sucesivamente en un cìrculo vicioso...el vicio del absurdo que encarna esta ciudad.
ZULMA
P.D. Este texto lo escribì hace unos cuantos años, cuando estaba en la universidad..es bastante melodramàtico, cursi y pesimista...sintetiza la percepciòn que tengo de mi ciudad, que por cierto, no ha cambiado.
